Los sentimientos y la razón

Escrito por irenecarrasco 12-03-2007 en General. Comentarios (18)

La razón. Todos sabemos que el ser humano la tiene, tiene capacidad de razonar, y esto es precisamente lo que le diferencia de los animales y demás organismos terrestres. El diccionario de la lengua española dice "Razón: f. Facultad del hombre de pensar o discurrir". Todos pensamos, razonamos y argumentamos. Todos usamos de forma inteligente nuestra materia gris. Pero, ¿qué pasa cuando nuestra capacidad de razonamiento se ve nublada? O ¿qué pasa cuando entramos en ese estado de niebla mental que nos producen algunos sentimientos o sensaciones? Quizá Goya tenía razón, "el sueño de la razón produce monstruos". ¿Por qué si el ser humano es el que razona, piensa y supuestamente se comporta de cuerdo con los principios moralistas, es el que comente los actos más atroces? Por una sencilla razón: el hombre además de razonar, también tiene sentimientos.

 

Solo en la raza humana existen los psicópatas y personas de ese estilo. A causa del poder de razonamiento que el ser humano posee se crean enfermedades mentales de ése tipo: obsesivas, posesivas, de doble personalidad, paranoides... que sobre todo se ven condicionadas también por lo que la persona siente. Aunque a día de hoy aun no se sabe con certeza lo que pasa por la mente de un enfermo mental de ese tipo, tenemos una ligera idea de por qué se puede llegar a eso.

La razón... cuántas veces la razón que quiere llevar uno es irrazonable y no tiene mucho de razonamiento.

 

Muchas veces parece que nuestros sentimientos y nuestra forma de vivirlos y de actuar frente a ellos son irrazonables, y están marcados por la sociedad, la prueba es que en cada época se han vivido de una forma muy distinta.

Por ejemplo, es el caso de la Grecia antigua. Cuántas veces habremos oído hablar de las macro orgías, la homosexualidad, y hasta casos de pederastia e incesto ¿y por qué nos llama tanto la atención? Porque en esa sociedad el amor y el sexo no tenían por qué estar ligados, porque era una forma de pensar muy distinta a la nuestra, condicionada por unos principios moralistas sociales muy distintos a los actuales de occidente. Hasta hace relativamente poco a los gays se les llamaba sodomitas de acuerdo con la Biblia y las mujeres debían permanecer vírgenes hasta su matrimonio. Pero al igual que el hombre, su pensamiento también cambia.

 

Desde mi punto de vista personal, los sentimientos y la razón entran en conflicto demasiadas veces, más de las que a muchos que nos rodean les gustaría. Pero todos tenemos una serie de principios que son inquebrantables. En mi caso por ejemplo, los principios no están muy definidos ya que me defino como una persona muy visceral. Pero tengo unos principios claros, quizá los únicos. Entre ellos el de las promesas y compromisos, ya que haces que alguien confíe en ti, y si los rompes, no solo puedes perjudicarte tu mismo si no que puedes perjudicar a los involucrados.

Aunque mis principios sean escasos abarcan muchas cosas. Para mí una amistad también es un trato o una promesa, de que estarás ahí, de que ayudaras al otro implicado cueste lo que cueste. Otro tema delicado para mí es como ya he dicho, los compromisos. Estas haciendo que alguien deposite fe en ti se apoye y dependa en cierto modo de ti y traicionar ese regalo que se te da es algo muy malo para mí. Por ello no me comprometo con nada si no estoy al 100% segura de que lo voy a cumplir. No soy capaz de exponerme a no hacerlo.

Esto si son principios inamovibles y da igual lo que sienta, pues si los rompiera sentiría que se ha roto con ellos una parte de lo que soy, y ese sentimiento es más profundo que el que tenga en el momento de tomar la decisión.

 

La conclusión que puedo sacar de todo esto, poniendo por supuesto que todos los demás seres humanos de este mundo piensen de un modo parecido al mío, es que la razón no siempre está acorde con los sentimientos, pero que a la hora de decidir cuales hay que anteponer, normalmente hemos de tener en cuenta nuestros principios más sólidos. Pero cada persona es diferente y no todos tienen la suficiente sangre fría para contar hasta 10 y pensar qué puede hacer, así que no siempre se cumplirá esto. Lo que sí está claro, es que el ser humano se diferencia de los demás seres por sus capacidades tanto de sentir como de razonar, y sin una u otra no sería alguien completo. Es el conjunto lo que hace a la persona y dado que cada uno tiene sus principios no hay ningún ser humano igual a otro.